Si se analizan los términos de
envejecimiento normal y envejecimiento patológico, así como los factores
influyentes en cada uno de estos términos podemos darnos cuenta de que existen
factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden determinar la presencia
de uno u otro tipo de envejecimiento.
Debemos, entonces, cuestionarnos
cuánto podemos hacer para apoyar el desarrollo del anciano en esta etapa,
cuánto podemos estimular al adulto mayor para que viva esta etapa llena de
cambios desde una perspectiva positiva y enriquecedora y cuanto podemos influir
sobre estos factores psicológicos y sociales para lograr la aparición del
envejecimiento normal.
Carl Rogers, eminente psicólogo
humanista hace planteamientos, que según nuestra opinión, resultan muy
importantes, expresa que lo más valioso de la personalidad sería que el sujeto
experimentara una consideración positiva incondicional de sí mismo, lo que no
plantearía discrepancias entre su valoración y su necesidad de consideración
positiva.
Se plantea entonces la necesidad,
por todo lo anteriormente planteado y reflexionando sobre las ideas de Carl
Rogers, del desarrollo de un proceso de educación en la tercera edad que
permita el bienestar del anciano como un ser bio- psico- social,
contrarrestando posibles representaciones pesimistas de sí, dirigido además a
lograr una autoestima positiva, propiciar el autodesarrollo, la autovaloración
adecuada.
La educación en la tercera edad
debe partir de que sea ofrecida a los ancianos para conservar su autosuficiencia,
la adaptación social, forma de mantener el vínculo con el desarrollo social
actual. Debe sentirse informado, como un hombre de su tiempo sobre la evolución
del mundo actual. Se debe tener en cuenta la profundización en la búsqueda de métodos
idóneos para trasmitir mensajes que enseñen y eduquen, ajustados a la vejez.
Además de esto debe demostrarse que la posibilidad de aprender en el hombre
existe a lo largo de la vida, en mayor o menor grado.
Mediante la educación en la
tercera edad puede lograrse que el anciano se encuentre interesado en el
futuro, que se sienta parte de la sociedad, con funciones y roles sociales. Los
centros de salud, centros educativos, familias, comunidades son agentes
importantes que en su interacción con el anciano pueden trabajar en su
estimulación y preparación en esta etapa
Las universidades del adulto
mayor tienen un papel fundamental en el proceso de educación del adulto mayor y
en la actitud de este hacia la vejez. Buscan crear una cultura del
envejecimiento a partir de oportunidades educativas y de autodesarrollo para la
tercera edad y mediante este proceso de educación la concientización en el
ámbito social del valor de esta etapa.
La educación en el adulto mayor
debe ser una educación para aprender a vivir, este es el tema más importante,
el desarrollo de las potencialidades humanas es la tarea principal. Analizar
preguntas como quién soy, explorando el autoconcepto, cómo enfrentar los problemas
es una tarea que no debe olvidar la educación en el adulto mayor.
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