sábado, 16 de abril de 2016

El aprendizaje de TICs en personas mayores



En el aprendizaje de las personas mayores, al igual que en cualquier otro sector de población, es imposible adquirir conocimientos si no existe voluntad de hacerlo, es decir, para aprender hace falta un mínimo de intencionalidad. En el ámbito de la enseñanza universitaria para mayores este aspecto se da ampliamente, ya que sus usuarios son personas que acceden a ella voluntariamente. Sin embargo, hay que anticiparse a posibles fracasos y frustraciones futuras y para ello es importante trabajar el sentimiento de que son capaces de aprender el manejo de algo, que a veces se presenta como lejano a su experiencia cotidiana, como son las nuevas tecnologías, y ello con un nivel semejante al de cualquier otra persona que realmente quiera adquirirlos. Es decir, hay que estar atentos para que puedan superar los fuertes bloqueos ante el aprendizaje de la informática y de las nuevas tecnologías en general que en ocasiones aparecen.
En este sentido, algunos principios a tener en cuenta en el aprendizaje de las personas mayores, y que además, en su mayoría podrían ser aplicables a cualquier otro colectivo, son los:

  • La motivación sobre el aprendizaje que se haga es algo clave a la hora del éxito de la actividad
  • Se motivan para aprender cuando descubren necesidades que se pueden llegar a satisfacer mediante ese aprendizaje.
  • El acompañamiento del aprendizaje a la evolución física del cerebro y al desarrollo evolutivo en general de cada persona en cada momento de su vida. Es decir, tener en cuenta las diferencias individuales.
  • El aprendizaje debe estar en relación con lo que el alumno ya conoce y pueda evolucionar en su conocimiento para abarcar nuevos contenidos.

Los pensamientos, ideas, inquietudes, experiencias, intereses de la persona que aprende, deben ser el punto de arranque que sirva de base para la construcción de nuevos conocimientos.
La orientación del aprendizaje adulto debe dirigirse hacia situaciones reales. El análisis de la propia experiencia es la mejor metodología.
El aprendizaje del manejo de la computadora en muchas personas mayores, conlleva temores, miedos y autocensuras, debido a:

  1. La inseguridad e incluso la vergüenza que para algunas de estas personas supone reconocer que no saben nada
  2. No haber experimentado antes (como les sucede a muchos niños y jóvenes) la facilidad de uso en juegos y programas de ordenador
  3. El miedo a perder el control sobre el ordenador y no saber qué hacer con él para conseguir un determinado objetivo
  4. No haber experimentado las ventajas del aprendizaje a través del método por ensayo-error
  5. Haber tenido una mala experiencia de aprendizaje
  6. Sentirse desbordado ante tanta información que debería conocer y que no domina...etc.

Teniendo en cuenta estos hechos, algunos de los objetivos de la enseñanza para adultos son entre otros:

  • Que que suponga una experiencia gratificante para los alumnos mayores, es decir, que "disfruten" asistiendo a los cursos.
  • Que puedan verla como acicate de realización personal.
  • Que sirva de ayuda en la comprensión de los problemas y realidades del entorno.
  • Que permita adquirir competencias personales, tanto intelectuales como para poder atender por sí mismos a las necesidades de salud, ocio, vida cotidiana.
  • Que sea estímulo y garantía de mantenerse activos física y psicológicamente.
  • Que facilite recursos para la adaptación al cambio y la resistencia al desconcierto.
  • Que oriente al ejercicio positivo de la solidaridad y la convivencia.

La educación en la vejez



Si se analizan los términos de envejecimiento normal y envejecimiento patológico, así como los factores influyentes en cada uno de estos términos podemos darnos cuenta de que existen factores biológicos, psicológicos y sociales que pueden determinar la presencia de uno u otro tipo de envejecimiento.
Debemos, entonces, cuestionarnos cuánto podemos hacer para apoyar el desarrollo del anciano en esta etapa, cuánto podemos estimular al adulto mayor para que viva esta etapa llena de cambios desde una perspectiva positiva y enriquecedora y cuanto podemos influir sobre estos factores psicológicos y sociales para lograr la aparición del envejecimiento normal.
Carl Rogers, eminente psicólogo humanista hace planteamientos, que según nuestra opinión, resultan muy importantes, expresa que lo más valioso de la personalidad sería que el sujeto experimentara una consideración positiva incondicional de sí mismo, lo que no plantearía discrepancias entre su valoración y su necesidad de consideración positiva.
Se plantea entonces la necesidad, por todo lo anteriormente planteado y reflexionando sobre las ideas de Carl Rogers, del desarrollo de un proceso de educación en la tercera edad que permita el bienestar del anciano como un ser bio- psico- social, contrarrestando posibles representaciones pesimistas de sí, dirigido además a lograr una autoestima positiva, propiciar el autodesarrollo, la autovaloración adecuada.
La educación en la tercera edad debe partir de que sea ofrecida a los ancianos para conservar su autosuficiencia, la adaptación social, forma de mantener el vínculo con el desarrollo social actual. Debe sentirse informado, como un hombre de su tiempo sobre la evolución del mundo actual. Se debe tener en cuenta la profundización en la búsqueda de métodos idóneos para trasmitir mensajes que enseñen y eduquen, ajustados a la vejez. Además de esto debe demostrarse que la posibilidad de aprender en el hombre existe a lo largo de la vida, en mayor o menor grado.
Mediante la educación en la tercera edad puede lograrse que el anciano se encuentre interesado en el futuro, que se sienta parte de la sociedad, con funciones y roles sociales. Los centros de salud, centros educativos, familias, comunidades son agentes importantes que en su interacción con el anciano pueden trabajar en su estimulación y preparación en esta etapa
Las universidades del adulto mayor tienen un papel fundamental en el proceso de educación del adulto mayor y en la actitud de este hacia la vejez. Buscan crear una cultura del envejecimiento a partir de oportunidades educativas y de autodesarrollo para la tercera edad y mediante este proceso de educación la concientización en el ámbito social del valor de esta etapa.
La educación en el adulto mayor debe ser una educación para aprender a vivir, este es el tema más importante, el desarrollo de las potencialidades humanas es la tarea principal. Analizar preguntas como quién soy, explorando el autoconcepto, cómo enfrentar los problemas es una tarea que no debe olvidar la educación en el adulto mayor.

No hay edad para empezar



Algunas definiciones establecen a la edad cronológica como un parámetro referencial del inicio de la vejez, es decir, una cifra que se incrementa anualmente. Sin embargo, éste no constituye el mejor parámetro para determinar cuán productiva y capaz puede ser una persona, tanto para sí misma como con su familia y la sociedad.

“Tenemos que vivir y distraernos con dignidad hasta nuestros últimos días”, enfatiza Litzi Soliz Martínez, quien a inicios de su octava década está inscrita como alumna regular de la Universidad Católica Boliviana y con mucho orgullo e hidalguía asegura que “nunca es tarde para aprender” y ve con buenos ojos esta iniciativa.

Oferta a la cual la población respondió masivamente y por ello la universidad habilitó cinco paralelos, con un promedio de 30 alumnos por aula. “No importa la instrucción académica y tampoco la edad; puesto que tenemos gente desde los 55 años, hasta los 90 años; entre doctorantes y aquellos que no llegaron a inscribirse en la universidad”, asegura la Coordinadora.

Nunca es tarde para aprender


Universidad para el Adulto Mayor - UPAM. Una oportunidad para retomar los estudios, que ofrece una malla curricular acorde con la edad y que impulsa hacia una nueva etapa de la vida.

El despertador aún no ha sonado, pero como ocurre muchas veces cuando uno se duerme pensando en la actividad del día siguiente, Juana A. de 65, se despierta primero y lo apaga. Inmediatamente comienza a alistarse para salir de su casa a las siete, su hija la llevará a la Universidad Católica Boliviana para que pase sus clases.

Así como Juana, los otros 159 alumnos inscritos en Universidad Para el Adulto Mayor, dependiente de la UCB, esperan con ansias el sábado y por lo general, llegan con bastante anticipación.  A las siete y media, 30 minutos antes de la hora de ingreso, se puede ver a varios grupos de adultos mayores conversando amenamente por los pasillos del primer piso del bloque A.

A primera vista, aun sin la necesidad de conversar con ellos, se nota que el estudio les devolvió el brillo en la mirada y las ganas de volver a retomar el ritmo de la vida moderna. Es que comenzar la universidad en la sexta década de vida puede resultar todo un desafío, sobre todo porque seguramente lo primero que les viene a la cabeza son las excusas para no intentarlo, cómo "¿a esta edad?" o, la más frecuente, "la cabeza no me va a responder". Sin embargo, cinco aulas de la Universidad Católica Boliviana están llenas de adultos mayores que tienen el deseo de estudiar.
Lo que no sólo les rejuvenece el cerebro sino también ayuda a prevenir enfermedades mentales de la edad, como la demencia, la depresión, y los ayuda a recuperar roles sociales y a mejorar la calidad del envejecimiento.  Los adultos mayores tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida; las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos, tiempos de cada uno, e interés y motivación por la tarea.